Luna Abyss: El juego que me transportó al horror sci-fi de los 90
Hay juegos que entran por el gameplay. Otros por la historia. Pero Luna Abyss entra primero por la atmósfera. Desde el primer momento sentí que estaba viendo una de esas películas noventeras de ciencia ficción y horror con estética industrial extrema; mucho negro, luces blancas atravesando la oscuridad y una sensación constante de incomodidad visual que termina atrapándote. Me recordó muchísimo a ese cine experimental y grotesco de finales de los 90 e incluso a influencias visuales como Hellraiser o el trabajo biomecánico de artistas como H.R. Giger, mezclado con el brutalismo futurista del manga BLAME! de Tsutomu Nihei, referencia que incluso el propio estudio ha mencionado como inspiración.
Y es justamente ahí donde el juego de Bonsai Collective logra diferenciarse. No intenta verse “bonito” en el sentido tradicional. Busca ser incómodo, opresivo y extraño. Eres Fawkes, una prisionera condenada a explorar las profundidades de una luna artificial mientras reduce su sentencia completando misiones para una entidad conocida como el All-Father. Una premisa simple sobre el papel, pero que gracias a su dirección artística y tono narrativo termina sintiéndose muchísimo más interesante de lo que parece.
Una condena entre dioses y monstruos
La historia de Luna Abyss no es precisamente convencional, y definitivamente no es para todo el mundo. Aquí no estamos ante una narrativa llena de cinemáticas explosivas ni personajes hiper expresivos. Todo se mueve en un tono más extraño, más simbólico y hasta incómodo por momentos.
Controlamos a Fawkes, una prisionera sentenciada a 10.000 días de condena, obligada a descender hacia las profundidades del Abyss para recuperar tecnología perdida de una antigua colonia llamada Greymont. Cada misión completada reduce parte de esa condena, y ese pequeño detalle termina dándole muchísimo peso al progreso. No sientes que avanzas solamente niveles; sientes que estás pagando una deuda.
Lo interesante es cómo el juego construye el misterio alrededor de Luna, el All-Father y toda esta especie de culto tecnológico y biomecánico. Hay ecos constantes, voces, símbolos y personajes que parecen sacados de una pesadilla futurista. Todo tiene una vibra muy existencialista, muy similar a obras como Returnal o incluso Saros en esa sensación de estar atrapado dentro de algo mucho más grande que tú.
Ahora bien, sí tengo que decir algo que personalmente no me terminó de convencer: el uso del lenguaje inclusivo dentro de algunos diálogos y expresiones del juego. Simplemente no conecté con ello y siento que rompe un poco el tono natural de ciertas conversaciones. Aun así, decidí darle la oportunidad porque el resto del universo y la propuesta narrativa realmente me atraparon.
si tuviera que resumir el gameplay de Luna Abyss en una frase sería: Doom Eternal mezclado con un bullet hell psicológico.
Y sí, suena raro… pero funciona.
El combate recuerda muchísimo a DOOM Eternal por la manera en que el juego te obliga a moverte constantemente dentro de arenas relativamente cerradas mientras administras prioridades entre enemigos. Hay criaturas que atacan a distancia, otras que se lanzan agresivamente hacia ti y momentos donde literalmente sobrevives gracias al movimiento.
Pero al mismo tiempo, los patrones de disparos y las oleadas de proyectiles me recordaron muchísimo a Saros y a los bullet hell modernos. Esas “bolitas” o patrones energéticos que llenan la pantalla te obligan a leer el espacio constantemente mientras disparas, saltas y haces dash. Y sinceramente, la combinación funciona mejor de lo que esperaba.
Además, el juego introduce habilidades bastante interesantes. Puedes romper defensas enemigas, absorber esencia o almas para recuperar vida y utilizar diferentes herramientas que vuelven el combate mucho más dinámico. No es solamente disparar por disparar; hay ritmo, agresividad y movilidad constante.
También hay una fuerte presencia del parkour y el plataformeo en primera persona. Saltos, desplazamientos rápidos y estructuras gigantescas que terminan reforzando esa sensación de vértigo y pequeñez frente al mundo que construyó el juego.
Horror industrial con alma noventera
Aquí es donde Luna Abyss brilla de verdad.
La dirección artística es, sin duda, lo mejor del juego.
Hay algo en su estética que se siente profundamente noventero. Esa mezcla entre horror industrial, ciencia ficción grotesca y escenarios gigantescos iluminados únicamente por luces blancas intensas crea una identidad visual brutal. Me recordó muchísimo a películas como Hellraiser, a ciertas secuencias de Dark City y hasta al cine experimental cyberpunk de finales de los 90.
Pero más allá de las referencias, lo importante es cómo el juego utiliza la escala y la iluminación para transmitir emociones. Hay momentos donde simplemente te detienes a mirar el escenario porque el juego logra hacerte sentir pequeño. Y eso es algo que muy pocos títulos consiguen.
Me pasó exactamente como la primera vez que vi Necrolimbo en Elden Ring: esa sensación donde entiendes que la aventura apenas comienza y que el mundo tiene muchísimo más por mostrarte.
El trabajo de Bonsai Collective aquí merece muchísimo reconocimiento porque lograron crear una identidad visual muy marcada sin necesidad de un presupuesto AAA gigantesco.
Coros apocalípticos en la oscuridad
El apartado sonoro acompaña muy bien toda la experiencia.
No diría que tiene una banda sonora memorable al nivel de otros gigantes del género, pero sí sabe perfectamente qué tono necesita el juego. Hay coros, cánticos y momentos que parecen salidos de una ópera apocalíptica o de una ceremonia religiosa futurista, y honestamente funcionan muy bien con la estética oscura del juego.
Durante los combates, la música ayuda bastante a elevar la tensión, mientras que en la exploración el sonido ambiental toma muchísimo protagonismo.
Eso sí, hubo momentos donde el audio se sentía demasiado vacío, casi como si la música desapareciera de forma abrupta. No sé si es una decisión artística o un problema de mezcla sonora, pero sí se nota que Luna Abyss no tiene el nivel de pulido de una superproducción AAA.
Aun así, dentro de su propuesta, cumple bastante bien.
Caos visual, rendimiento impecable
En el apartado técnico me sorprendió bastante.
Lo jugué con una AMD Radeon RX 7900 XT en calidad cinematográfica y el rendimiento fue excelente. No encontré problemas importantes de estabilidad ni caídas preocupantes de rendimiento.
Y sí, evidentemente mi configuración está por encima de lo normal, pero aun así se nota que hay un trabajo sólido de optimización detrás. Especialmente considerando la cantidad de partículas, iluminación y efectos visuales que maneja el juego constantemente.
Lo mejor
La dirección artística y su identidad visual.
La combinación entre FPS y bullet hell.
La atmósfera opresiva y misteriosa.
El diseño de escenarios y sensación de escala.
El combate dinámico y agresivo.
Lo peor
El uso del lenguaje inclusivo puede romper la inmersión para algunas personas.
La narrativa puede sentirse demasiado extraña o abstracta para ciertos jugadores.
Algunos momentos del apartado sonoro se sienten poco pulidos.
Un viaje extraño que vale la pena vivir
luna Abyss es uno de esos juegos que probablemente no van a dominar titulares gigantes… pero que sí terminan quedándose en la cabeza de quienes les dan una oportunidad.
Lo más interesante es que demuestra perfectamente por qué servicios como Xbox Game Pass son importantes para la industria. Porque gracias a ellos puedes descubrir experiencias diferentes, arriesgadas y con personalidad propia que quizás de otra manera muchos pasarían por alto.
No es perfecto. No tiene el pulido de un AAA gigantesco ni busca agradarle a todo el mundo. Pero tiene identidad, algo que hoy vale muchísimo.
Y sinceramente, eso se agradece.










